"Apareció a
los pocos minutos. Creí ver que me hacía un gesto y me acerqué. No tenía a
quien contarle lo que le ardía en el pecho y optó por compartirlo conmigo. Nos
apartamos del grupo unos metros. No sabía si llorar o reír. Con los ojos
desencajados y sin vocalizar con claridad me dijo que sus padres tenían todo
dispuesto para volverse a Nueva York, la ciudad en la que nació y donde había
pasado su infancia. Al parecer, estaban esperando que regresara de su aventura
teatral veraniega para partir de inmediato a EEUU. Le comunicaban que ya estaba
todo listo para comenzar el nuevo curso en la ciudad que le vio nacer, a falta
de los últimos trámites de matriculación. Yo no sabía que decir. Le dejé
hablar, aunque a decir verdad decía poca cosa. Estaba desencajado. Reasumí de
golpe mi papel de amigo íntimo. Le cogí del hombro, le llevé a un bar del
pueblo a tomar unas cervezas y a dejarle que soltara todo lo que tenía dentro.
Eran las tantas de la madrugada cuando volvíamos al albergue donde los
compañeros de la compañía llevaban horas durmiendo".MIS HISTORIAS
Mis historias
DESDE MI VENTANA/ DICIEMBRE
EN SENTIDO INVERSO DEL FINAL AL PRINCIPIO, TODA LA HISTORIA
sábado, 29 de abril de 2017
DICIEMBRE 56
"Apareció a
los pocos minutos. Creí ver que me hacía un gesto y me acerqué. No tenía a
quien contarle lo que le ardía en el pecho y optó por compartirlo conmigo. Nos
apartamos del grupo unos metros. No sabía si llorar o reír. Con los ojos
desencajados y sin vocalizar con claridad me dijo que sus padres tenían todo
dispuesto para volverse a Nueva York, la ciudad en la que nació y donde había
pasado su infancia. Al parecer, estaban esperando que regresara de su aventura
teatral veraniega para partir de inmediato a EEUU. Le comunicaban que ya estaba
todo listo para comenzar el nuevo curso en la ciudad que le vio nacer, a falta
de los últimos trámites de matriculación. Yo no sabía que decir. Le dejé
hablar, aunque a decir verdad decía poca cosa. Estaba desencajado. Reasumí de
golpe mi papel de amigo íntimo. Le cogí del hombro, le llevé a un bar del
pueblo a tomar unas cervezas y a dejarle que soltara todo lo que tenía dentro.
Eran las tantas de la madrugada cuando volvíamos al albergue donde los
compañeros de la compañía llevaban horas durmiendo".
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