"Ni en el
acto académico de final de curso ni en tantas otras ocasiones en la que fue
requerida su presencia en el colegio asomó su templada y fría cabeza mi padre.
Era como ser huérfanos de padre y madre. Sara había empezado a dar problemas en
el colegio, pero la profesora se cansó de solicitar una entrevista con mi
padre. Al final la directora se conformó con hablar conmigo. Yo no le resolví
gran cosa. Opté por guardar silencio y responder con monosílabos ante la
insistencia de la directora. Me daban ganas de reír, por no decir llorar, que
si la niña se ausenta de las clases y no interactúa ni con profesores ni con
alumnos, que si ha bajado su rendimiento, que si muestra indiferencia ante
amonestaciones y observaciones de la profesora, que si cuando se la presiona
monta en cólera y sale corriendo de clase… que me iba a decir a mí la “señora”
directora. Era más de lo mismo. Era la Sara de los últimos tiempos. Esa
realidad que parecía no afectarla la vino de golpe y le dio en mitad de su estabilizada
y protegida vida de niña mimada. Esa facilidad -aparente- para protegerse del
dolor de haber perdido a mamá se esfumó como por encanto. Pobre Sara".MIS HISTORIAS
Mis historias
DESDE MI VENTANA/ DICIEMBRE
EN SENTIDO INVERSO DEL FINAL AL PRINCIPIO, TODA LA HISTORIA
sábado, 18 de febrero de 2017
DICIEMBRE 10
"Ni en el
acto académico de final de curso ni en tantas otras ocasiones en la que fue
requerida su presencia en el colegio asomó su templada y fría cabeza mi padre.
Era como ser huérfanos de padre y madre. Sara había empezado a dar problemas en
el colegio, pero la profesora se cansó de solicitar una entrevista con mi
padre. Al final la directora se conformó con hablar conmigo. Yo no le resolví
gran cosa. Opté por guardar silencio y responder con monosílabos ante la
insistencia de la directora. Me daban ganas de reír, por no decir llorar, que
si la niña se ausenta de las clases y no interactúa ni con profesores ni con
alumnos, que si ha bajado su rendimiento, que si muestra indiferencia ante
amonestaciones y observaciones de la profesora, que si cuando se la presiona
monta en cólera y sale corriendo de clase… que me iba a decir a mí la “señora”
directora. Era más de lo mismo. Era la Sara de los últimos tiempos. Esa
realidad que parecía no afectarla la vino de golpe y le dio en mitad de su estabilizada
y protegida vida de niña mimada. Esa facilidad -aparente- para protegerse del
dolor de haber perdido a mamá se esfumó como por encanto. Pobre Sara".
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