"Se remitió a su infancia. No fue un niño feliz,
contaba. Su sueño desde pequeño era marcharse de casa y crear una familia que
no tuviera las carencias que él sufrió. Pues has estado fino, pensé para mis
adentros sin osar interrumpirle. Su padre era hortelano y su madre nunca
trabajó, aunque, hija de familia adinerada había estudiado para ser maestra. Mi
abuela, según explicaba, fue una mujer de carácter, que vivió amargada y
frustrada bajo la sombra de un hombre tosco y orgulloso que la conquistó por su
labia y que la dio tres hijos y una vida sombría y dura. Mi padre era el mayor,
en el que habían puesto sus esperanzas de salir de la pobreza. Desde pequeño
dio muestras de inteligencia y audacia poco usual a su edad. No obstante,
propio de aquella época, dejó la escuela antes de cumplir los ocho años
habiendo aprendido escasamente a leer, escribir y cálculo".

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