"Apenas pude dormir en toda la noche. Tenía tanta
actividad en el cerebro que no me dejaba parar quieto. Me levanté de madrugada
a revisar las pocas notas que había sacado de las cartas de Isaac y a estudiar el
mapa que obtuve en el aeropuerto gracias a la generosidad de un tipo que
parecía más british que americano y
que, viéndome tan despistado como iba, me regaló un mapa que sacó de un impecable
maletín de piel. “Here you are”, dijo, y
se marchó con un último y consolador “Good luck, guy”. Inspeccioné el sobre una
y otra vez. El remite estaba borroso y el sobre muy arrugado. La diferencia
entre las películas que uno se monta en la cabeza y la realidad es abismal.
Estaba en mitad de una ciudad que superaba todas mis expectativas, apenas sin
dinero y sin tener muy claro a donde ir. Me armé de valor y queriéndome dar
ánimos a mí mismo, tomé aire y me aseguré que en unas horas estaría en la
puerta de la casa de mi amigo. Cuanto que amaneció tome un café que me supo más
a agua sucia que a café, di las gracias a la casera y me marché". MIS HISTORIAS
Mis historias
DESDE MI VENTANA/ DICIEMBRE
EN SENTIDO INVERSO DEL FINAL AL PRINCIPIO, TODA LA HISTORIA
martes, 27 de junio de 2017
DICIEMBRE 97
"Apenas pude dormir en toda la noche. Tenía tanta
actividad en el cerebro que no me dejaba parar quieto. Me levanté de madrugada
a revisar las pocas notas que había sacado de las cartas de Isaac y a estudiar el
mapa que obtuve en el aeropuerto gracias a la generosidad de un tipo que
parecía más british que americano y
que, viéndome tan despistado como iba, me regaló un mapa que sacó de un impecable
maletín de piel. “Here you are”, dijo, y
se marchó con un último y consolador “Good luck, guy”. Inspeccioné el sobre una
y otra vez. El remite estaba borroso y el sobre muy arrugado. La diferencia
entre las películas que uno se monta en la cabeza y la realidad es abismal.
Estaba en mitad de una ciudad que superaba todas mis expectativas, apenas sin
dinero y sin tener muy claro a donde ir. Me armé de valor y queriéndome dar
ánimos a mí mismo, tomé aire y me aseguré que en unas horas estaría en la
puerta de la casa de mi amigo. Cuanto que amaneció tome un café que me supo más
a agua sucia que a café, di las gracias a la casera y me marché".
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario