"Juan Ignacio entró en mi vida como un ciclón. Otra vez
me alié con el nuevo de la clase. Se matriculó con el curso empezado y era lo
opuesto a Isaac. Estuvo claro, desde el primer instante que apareció por el
instituto, que no había llegado para servir de diversión a los pandilleros que
habían hecho la vida imposible a mi amigo judío. Era el caso atípico de chico
de constitución atlética, seguro de sí mismo y ágil, física y mentalmente, que
no usa ni abusa de su poder. Venía bien ese aire fresco en las clases. Su
lucidez y buena disposición encantaba a los profes, pero nadie se atrevía a
llamarle empollón, friky o algo parecido. Se incorporó en el equipo de
baloncesto, para delicia de mis empalagosas compañeras del grupo de las
animadoras. El que se había convertido en el más rarito de la clase era yo. Mi
aire de bohemio intelectual, introvertido y aislado social no parecía ser el
perfil de amigo que le pudiera interesar. Afortunadamente, me equivoqué. Se
acercó a mi mesa y me preguntó si existía periódico escolar. Sin pensármelo dos
veces le contesté que si obtuviera algún apoyo yo me comprometería a preparar
un proyecto y proponérselo a la dirección del centro. En dos semanas estaba el
proyecto en marcha".MIS HISTORIAS
Mis historias
DESDE MI VENTANA/ DICIEMBRE
EN SENTIDO INVERSO DEL FINAL AL PRINCIPIO, TODA LA HISTORIA
viernes, 19 de mayo de 2017
DICIEMBRE 71
"Juan Ignacio entró en mi vida como un ciclón. Otra vez
me alié con el nuevo de la clase. Se matriculó con el curso empezado y era lo
opuesto a Isaac. Estuvo claro, desde el primer instante que apareció por el
instituto, que no había llegado para servir de diversión a los pandilleros que
habían hecho la vida imposible a mi amigo judío. Era el caso atípico de chico
de constitución atlética, seguro de sí mismo y ágil, física y mentalmente, que
no usa ni abusa de su poder. Venía bien ese aire fresco en las clases. Su
lucidez y buena disposición encantaba a los profes, pero nadie se atrevía a
llamarle empollón, friky o algo parecido. Se incorporó en el equipo de
baloncesto, para delicia de mis empalagosas compañeras del grupo de las
animadoras. El que se había convertido en el más rarito de la clase era yo. Mi
aire de bohemio intelectual, introvertido y aislado social no parecía ser el
perfil de amigo que le pudiera interesar. Afortunadamente, me equivoqué. Se
acercó a mi mesa y me preguntó si existía periódico escolar. Sin pensármelo dos
veces le contesté que si obtuviera algún apoyo yo me comprometería a preparar
un proyecto y proponérselo a la dirección del centro. En dos semanas estaba el
proyecto en marcha".
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