"La vuelta al instituto nos devolvió a la realidad. Me
preguntaba como retomaría mi hermana su vida cotidiana. Tenía claro que no
podía influir en ella ni ayudarla a no ser que ella me lo pidiera. Estaba
alerta observándola, pero no movía ficha. Nuestra llegada a casa fue penosa;
menuda novedad. Nada más llegar se desató el infierno. Nos abrió la puerta la
madrastra de Blancanieves en pleno apogeo. Nada más entrar se dirigió a mi
hermana con un reproche a voz en grito seguido de una monumental torta. Me
quedé petrificado. Iba a abrir la boca -o mejor dicho cerrarla porque se me
quedó abierta más de lo que la cordura recomienda- cuando una voz contundente y
autoritaria, como nunca le había oído a mi padre, salió de detrás de la bruja.
No sé si la señora no sabía que mi padre estaba en casa o si se creía tan
fortalecida que ya no consideraba necesario fingir ni ocultar su verdadera
cara, lo cierto es que su arrebato desmesurado la sacó de nuestra casa y de
nuestras vidas de un plumazo. Así las cosas, recuperé mi cuarto y mi hermana su
dignidad. Tras su golpe de autoridad mi padre volvió a hacerse casi invisible,
al menos durante unos deliciosos y calmados días". MIS HISTORIAS
Mis historias
DESDE MI VENTANA/ DICIEMBRE
EN SENTIDO INVERSO DEL FINAL AL PRINCIPIO, TODA LA HISTORIA
miércoles, 31 de mayo de 2017
DICIEMBRE 78
"La vuelta al instituto nos devolvió a la realidad. Me
preguntaba como retomaría mi hermana su vida cotidiana. Tenía claro que no
podía influir en ella ni ayudarla a no ser que ella me lo pidiera. Estaba
alerta observándola, pero no movía ficha. Nuestra llegada a casa fue penosa;
menuda novedad. Nada más llegar se desató el infierno. Nos abrió la puerta la
madrastra de Blancanieves en pleno apogeo. Nada más entrar se dirigió a mi
hermana con un reproche a voz en grito seguido de una monumental torta. Me
quedé petrificado. Iba a abrir la boca -o mejor dicho cerrarla porque se me
quedó abierta más de lo que la cordura recomienda- cuando una voz contundente y
autoritaria, como nunca le había oído a mi padre, salió de detrás de la bruja.
No sé si la señora no sabía que mi padre estaba en casa o si se creía tan
fortalecida que ya no consideraba necesario fingir ni ocultar su verdadera
cara, lo cierto es que su arrebato desmesurado la sacó de nuestra casa y de
nuestras vidas de un plumazo. Así las cosas, recuperé mi cuarto y mi hermana su
dignidad. Tras su golpe de autoridad mi padre volvió a hacerse casi invisible,
al menos durante unos deliciosos y calmados días".
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