"Al término de las clases, en la víspera de Navidad, me
encontré a Roddy echándose un pitillo relajadamente sentado en la barandilla
del insti. Cuando me vio apagó el
cigarrillo y se dirigió a mí con cierta parsimonia. Un “¡ey, chaval!” y un
“¿echamos una parrafada?” fueron sus palabras. Me dio alegría verle, pero me
costó controlar la sorpresa y el desconcierto de verle allí. Charlamos
despreocupadamente durante más de dos horas. Perdí el autobús. Llegaría tarde a
casa, pero, total, ¿a quién le iba a importar? Viendo que la conversación
terminaba y no llegábamos a ninguna aclaración sobre el motivo de su visita,
opté por preguntarle directamente. Creo que tener algo que te puede interesar,
dijo, mientras se liaba otro pitillo. Me propuso marcharme con su compañía de
gira por Europa. Otra gran oportunidad que pasa por mi puerta en un mal momento,
es lo primero que pensé. Me dejó inquieto. No le di una respuesta inmediata.
Tenía que reflexionar. La vida me había enseñado que a veces se nos llenan los
ojos de promesas que a la vuelta de la esquina se convierten en cenizas que se
las lleva el viento".MIS HISTORIAS
Mis historias
DESDE MI VENTANA/ DICIEMBRE
EN SENTIDO INVERSO DEL FINAL AL PRINCIPIO, TODA LA HISTORIA
sábado, 20 de mayo de 2017
DICIEMBRE 72
"Al término de las clases, en la víspera de Navidad, me
encontré a Roddy echándose un pitillo relajadamente sentado en la barandilla
del insti. Cuando me vio apagó el
cigarrillo y se dirigió a mí con cierta parsimonia. Un “¡ey, chaval!” y un
“¿echamos una parrafada?” fueron sus palabras. Me dio alegría verle, pero me
costó controlar la sorpresa y el desconcierto de verle allí. Charlamos
despreocupadamente durante más de dos horas. Perdí el autobús. Llegaría tarde a
casa, pero, total, ¿a quién le iba a importar? Viendo que la conversación
terminaba y no llegábamos a ninguna aclaración sobre el motivo de su visita,
opté por preguntarle directamente. Creo que tener algo que te puede interesar,
dijo, mientras se liaba otro pitillo. Me propuso marcharme con su compañía de
gira por Europa. Otra gran oportunidad que pasa por mi puerta en un mal momento,
es lo primero que pensé. Me dejó inquieto. No le di una respuesta inmediata.
Tenía que reflexionar. La vida me había enseñado que a veces se nos llenan los
ojos de promesas que a la vuelta de la esquina se convierten en cenizas que se
las lleva el viento".
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