MIS HISTORIAS

Mis historias

DESDE MI VENTANA/ DICIEMBRE

EN SENTIDO INVERSO DEL FINAL AL PRINCIPIO, TODA LA HISTORIA

sábado, 13 de febrero de 2016

"DESDE MI VENTANA" LIII

Mi hermano accedió a encontrarse con mi padre, pero puso condiciones. Sabía que mamá sufría cuando surgía cualquier tema relacionado con papá, así que su primera condición fue que nuestro encuentro tenía que ser secreto. Pedía a mi padre que tras este encuentro no hiciera ningún intento por volver a contactar. Y su tercera condición era que no lo tratara como un hijo puesto que no había sido su padre, su padre era Ismael. No hace falta decir que a papá todo esto le dejó desolado, sin embargo, no estaba en condiciones de exigir absolutamente nada y no lo hizo. Llegó el día concertado. Quedamos en una cafetería en el centro del pueblo. Mi pueblo no es excesivamente grande pero cafeterías y bares no le faltan. Quedamos en la cafetería favorita de mi padre. Solía llevarnos allí a desayunar a mi madre y a mí algunos domingos o días festivos antes de que naciera Luis. Aquella reunión, tensa hasta decir basta, se hizo especialmente peculiar pues mi presencia fue tras la pantalla de un ordenador. Pedí a mi hermano que se reuniera con él pero Luis dijo que si yo no iba él tampoco estaba dispuesto a ir. No se me ocurrió otra cosa que el recurso que ya había usado en otras ocasiones, la vídeo conferencia. Papá estaba repuesto, mucho mejor que en la fotografía que me envió por correo años atrás. Comprendí que estaba viviendo una etapa de recuperación aunque la sonrisa enlos labios iba acompañada de la tristeza de sus ojos.

Durante un tiempo mi hermano evitó hablar del encuentro con mi padre. Conocía bien a Luis, cuando lo necesitara vendría a mi cuarto, tranquilo y reservado, como él era, especialmente en los momentos más serios, y comenzaría una de esas conversaciones emotivas y sinceras que acababan en un abrazo que me derretía el corazón. Dejé pasar el tiempo pero me preocupaba mi hermano, no tenía muy claro si su tristeza estaba originada porla situación que había surgido con papá o por otros temas que tuviera mi hermano y que no había compartido conmigo. Que mi hermano tuviera algún asunto que le inquietara y que no me hubiese puesto al corriente de ello era algo que no soportaba. Olvidé el tema y me centré en mi trabajo, que se me iba amontonando con tanta historia familiar. Y, como estaba previsto, Luis llamó a mi puerta.

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