"Estaba en mí. La solución a todos mis problemas estaba a
mi alcance. O asumirlo o superarlo, me dije. El tiempo pasa y estoy cansada de
postergar las promesas que me hice cuando creía en la posibilidad de cambiar mi
destino. Seguía allá en lo más profundo de mi ser una voz que reclama el
derecho a la lucha. Continuaba esperando que al levantarme un día mágicamente
me lanzara a la calle y por fin recibiría al día al otro lado de mi ventana. Seguía
soñando, como diría la de Castro, con la
eterna primavera de la vida y de los campos… Confundí soñar con posponer y
dejé de plantearme superar mi horror a salir de casa esperando “¿qué?”,
esperando nada. La posibilidad de un encuentro con Juan, el viaje soñado con mi
amiga del alma, editar el libro de mi historia personal… ¿es que acaso no tenía
estímulos suficientes para plantarle cara a mis fantasmas de una buena vez?
Mantuve el contacto con Juan a través de la red. Su tono
de nuevo sonaba cálido y sincero. Ya no mencionaba a Adela y yo se lo agradecí
en silencio. Sus sencillos y breves pero continuos mensajes acariciaban mis
sentidos. Yo le respondía en el mismo tono, familiar y cercano. Parecíamos
viejos amigos compartiendo recuerdos. Evitando siempre enfrentarnos a temas
comprometidos manteníamos cierta distancia con la realidad. No me mencionó en ningún
momento el lamentable suceso de su visita frustrada y yo lo prefería así, no
obstante, me sonrojaba de vergüenza cada vez que leía entre líneas su deseo de
verme en persona. Y llegó un, ¿no te lo
había dicho? Hace tiempo que no sé nada de Adela. Deseaba ignorar su
mensaje pero qué clase de amiga no le dice un, ¿y eso? Me explicó que se fueron distanciando sus citas y
terminaron comunicándose prácticamente por internet hasta que también fue
desapareciendo la comunicación poco a poco. Todo iba bien, no divertíamos, pero
no había magia, dijo, y quedó en silencio esperando mi respuesta. ¿Crees en la
magia?, le dije, consciente de que me estaba saliendo del halo protector de las
conversaciones mundanas y controladas que evitaban el compromiso y se alejaban de
posibles riesgos".
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