MIS HISTORIAS

Mis historias

DESDE MI VENTANA/ DICIEMBRE

EN SENTIDO INVERSO DEL FINAL AL PRINCIPIO, TODA LA HISTORIA

miércoles, 17 de febrero de 2016

"DESDE MI VENTANA" LV

Luis fue remontando. Por fin volvía a aparecer su adorada sonrisa. Ya hablaremos largo y tendido sobre lo de papá, me dijo tras llamar a mi puerta y dejándome con la palabra en la boca. Comenzó a salir con frecuencia. Cada vez paraba menos en casa. Ya no me cuentas nada, me quejé. Ay, hermanita, hermanita, dijo mientras me hacía reír haciéndome cosquillas. Bien sabía él como desarmarme. Cuando jugueteaba conmigo de ese modo y se echaba a reir con la espontaneidad de un niño no podía reclamarle nada. Creo que tienes novedades que contarme, dije en un último intento por mantener una conversación, pero mi hermano ya no escuchaba. Había salido por la puerta poniéndose la chaqueta al tiempo que daba un portazo. Chao, hermanita, nos vemos a la cena, le oí decir al otro lado de la puerta.
Como no podía ser de otro modo, dos semanas después apareció con una chica. Mamá se quedó pasmada. Se repuso al momento y se deshizo en sonrisas y cumplidos hacia la joven que no se despegaba de Luis. Era una monada, pelirroja, esbelta, con cara de lista y sonrisa fácil. Cierto es que estaba algo cohibida pero era natural. Pronto descubriríamos que la tímida, de pelo color sol a media tarde, era más espabilada y dicharachera de lo que nos pareció el primer día que vino a casa. A Luis se le veía enormemente feliz. Que miedo me daba tanta felicidad. No quería ser agorera pero en mi interior, y por experiencia propia, asociaba emociones intensas con desilusiones desproporcionadas. O sea, tras la felicidad más dulce y loca venía la frustración y el dolor. No fue así, al menos durante un tiempo. Mi hermano gozó de una bonita relación que tenía sus altos y sus bajos pero que, a todas luces, le compensaba pues la cara de bobo se le activaba cada vez que mencionábamos a María, que así es como se llamaba la joven. De un modo u otro mi hermano se distanciaba de mí. Cuando apareció Ismael, se agarró a la pareja de mamá como cachorro que encuentra cobijo. Cuando papá entró en nuestras vidas, se encerró física y moralmente en su habitación y en su dolor, por este orden. Y con la aparición de María en su vida, yo no parecía hacerle falta para nada. Visto lo visto, volveré a mis papeles, a mis libros y a mi ventana que son los únicos que representan una constante en mi vida, dije entre mí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario